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martes, 20 de febrero de 2018

Picu Caldoveiro en Yernes y Tameza



      Al realizar la ruta de los Puertos de Marabio, que comunican Teverga con Yernes y Tameza, se generó la sensación de que el siguiente paso debería ser la ascensión hasta lo alto del Picu Caldoveiro, el permanente símbolo de este precioso enclave, un incomparable complemento dentro de este Paisaje Protegido, una excelente atalaya natural.



   Estamos en el concejo de Teverga, en el pueblo de Entrago, donde a través de una estrecha y sinuosa carretera llegamos a la ermita de Santa Ana, uno de los puntos de referencia de la mencionada ruta de los Puertos de Marabio - PR AS 72. Desde aquí tenemos una vista muy interesante, con la Sierra de la Granda a nuestra izquierda,  el Picu L`Oubiu y el Picu el Cuervu a nuestra espalda y a la derecha; y con el Picu Caldoveiro enfrente, solitario, vigilante, su presencia no pasa desapercibida.



   Esta vez no dejamos el coche al lado de la Ermita, seguimos por la angosta carretera que nos lleva a la Casa Don Pablo, hasta encontrar un gran panel informativo del GR 101.1 “Camín de Cueiro a Villanueva de Santo Adriano”. Aquí tenemos un amplio espacio para dejar el vehículo.



   Atendiendo a las señales iniciamos la ascensión, con un poco de niebla, y a través de un buen camino, al principio ancho y apto para vehículos todoterreno. El sendero bien marcado con las conocidas marcas blancas y rojas, propias del GR, en piedras, orillas o en el mismo sendero.



   Una buena señalización da confianza y tranquilidad a la hora de subir por cualquier senda, en este caso la pendiente no es muy pronunciada, llevadera y sin grandes problemas. El Picu está presente y nos sirve de referencia en todo momento.



    Una pequeña parada para cambiar la pila de la máquina con una vista extraordinaria. Poco a poco vamos cogiendo altura dejando atrás las cabañas de Curiellas, Los Faces y Texeira. Aunque tenemos el sol de cara no dejamos de detenernos en algunos lugares para visualizar el espacio natural de Marabio, con sus zonas de pastizal, cabañas y cuadras.



   Abundan los acebos o carrascos (Ilex aquifolium), formando zonas boscosas, y los espinos albares (Crataegus monogyna), coincidentes en cuanto a que después de la floración generan llamativas bayas de color rojo. A través de un camino empedrado llegamos a un cuetu desde donde divisamos las lagunas y la braña de Tambaisna, y el propio Picu Caldoveiro.



   Tras un pequeño descenso acometemos la ascensión final, con tramos donde se aprecia el sendero, aunque en otros con espacios más abiertos puede resultar más complicado. Aunque las bandas rojas y blancas han desaparecido, si atendemos a la señalización de los jitos, pequeños montoncitos de piedra cuidadosamente colocados por pastores, montañeros y/o aficionados y entusiastas a la montaña y naturaleza, accederemos con facilidad a la parte alta del Caldoveiro.



   En este sentido es preciso agradecer, una vez más, a todas estas personas que de una manera desinteresada facilitan y ayudan a los que les encanta descubrir y caminar por estos lugares tan especiales, favoreciendo la conservación y mantenimiento de todos estos espacios naturales.



   A través de un cómodo camino por la parte alta culminamos la ascensión llegando al vértice geodésico, con una altitud de 1354 metros. Indicar que la altitud media de los Puertos de Marabio es de unos 1000 metros. Las vistas desde lo alto del Picu Caldoveiro son llamativas, en un día claro espectaculares, desde la arista Sur además de contemplar Marabio, al fondo se divisan Las Ubiñas y el Aramo.



   Si tienes alguna experiencia en itinerarios por la montaña asturiana sabes que los inconvenientes meteorológicos son un serio obstáculo en el normal disfrute de una jornada montañera previamente preparada, y pueden poner en peligro la andadura, sobre todo cuando aparece la niebla que en esta zona a veces es muy intensa.



   Estaba previsto realizar un pequeño recorrido dentro de la zona, bajando por la vega de Cadupo, cruzando la braña de Tambaisna y llegar hasta el lago de Foslayegua y zona del Tornazu, pero la presencia de la niebla me hizo cambiar de planes y descender por el mismo sendero de la subida.